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Análisis AK-xolotl – Ser un ajolote con pistolas jamás fue tan divertido

análisis ak-xolotl

AK-xolotl, el título desarrollado por 2Awesome Studio y publicado por PlayStack, llegó al público a finales de 2023, y hoy os traemos su análisis para Nintendo Switch. ¿Estáis preparados para abandonar –a la fuerza, claro está– vuestro remanso de paz y tranquilidad en pos de la venganza (y alguna receta deliciosa) en un roguelite capaz de mantener vuestra atención durante horas? Agarrad las armas y los trajes de ajolote, nos vamos de cacería.

Todo iba bien, hasta que…

Terry Pratchett estaba casi en lo cierto: el mundo se sostiene gracias al lomo de un animal. Pero no el de una tortuga, no, sino el de un ajolote. ¿No os lo creéis? Fijaos en la evidencia que os colocamos en la imagen de abajo. Y, como no podía ser de otra forma, los grandes protagonistas de este plano lugar son los ajolotes.

Y, ¿a quién queremos engañar? La vida del ajolote es la vida mejor. Una vida completamente pacífica, alejada del caos, con un montón de comida, siestas y posibilidades de ampliar nuestra familia cuando nos apetezca. Un planazo, ¿no?

Pues, en efecto: no. Los ajolotes de nuestra historia han sido asaltados mientras dormían una plácida siesta tras llenar sus barrigas… y les han robado.

Lo más valioso que tenían, la comida, ha desaparecido. Tampoco está el resto de la familia de ajolotes, pero ese es un mal menor. Lo importante es recuperar todos los bienes que, a la fuerza y en contra de nuestra voluntad (no nos hemos enterado por estar durmiendo, pero no quedaba tan dramático), han sido sustraídos del campamento.

¿Recordáis aquello de vivir una vida completamente pacífica y alejada del caos? Bueno, el AK-47 que nuestro ajolote protagonista ha sacado (tan pacífico no era) indica que se avecinan tiempos de guerra. Y allá que vamos.

La jugabilidad: sencilla pero con un punto traicionero

El juego no nos da tregua y comenzaremos la pelea una vez hayamos contemplado la cinemática inicial. Tal y como viene siendo costumbre en los juegos de este estilo, veremos que nuestra misión será acabar con una serie de enemigos por todo lo ancho de unas mazmorras aleatorias. Esto es: cada estancia será escogida al azar y el orden de las mismas variará con respecto al resto de runs que juguemos, buscando que el jugador se enfrente a un nuevo reto desconocido cada vez que avanza a lo largo del título.

Como no podía ser de otra manera, perderemos esta primera run, pero habremos visto lo suficiente para hacernos una ligera idea de lo que nos espera durante la partida. Y no será hasta que hayamos perdido varias de estas runs que conseguiremos desbloquear todo lo que el campamento tiene para nosotros: desde un criadero para los ajolotes bebé que iremos encontrando a lo largo de las mazmorras hasta varias tiendas en las que podremos mejorar nuestro equipamiento, pasando por una olla que nos permitirá cocinar platos con bonificaciones extra para nuestras aventuras.

Criar ajolotes es más entretenido de lo que pudiésemos imaginar

Y, por desapercibida que pueda pasar, la mecánica de la guardería de ajolotes es idónea para el título y es lo que más vida le aporta. Al completar las salas de las mazmorras, tendremos varias opciones para continuar con nuestro camino. Entre esas opciones reside el conseguir un nuevo retoño de ajolote. Al traerlo de vuelta al campamento, tendremos que criarlo y, una vez haya crecido feliz, tendremos la opción de cambiar a nuestro ajolote normal por el que acabamos de criar.

Cada ajolote tiene sus habilidades, que suelen tener un reflejo positivo a lo largo de las cacerías y se van descubriendo a lo largo de las mismas. Pueden tener más vida, mejor ataque y demás bonificaciones que tendrás que registrar poco a poco. Esto permite tener un pequeño añadido extra a las horas de juego y, sin duda, es un aspecto muy jugoso para aquellos jugadores que busquen completar sus títulos al 100%.

Además, es menester mencionar que estas cacerías no son largas en absoluto. El balance entre número de habitaciones a explorar y el número de enemigos está perfectamente equilibrado, sin obligarnos a pasar durante mucho más de dos minutos por cada sala. Esto permite que una run no dure tanto rato como podríamos esperar.

El uso del hardware de la consola, todo un acierto

Lo cierto es que 2Awesome Studio, la desarrolladora, ha jugado una carta muy inteligente: el uso de la pantalla táctil para disparar. Sabemos que en juegos de este estilo, los JoyCons de la Nintendo Switch pueden quedarse cortos o terminar dificultando el rango de movimiento a lo largo de la partida, por lo que la incorporación de la pantalla táctil (la eterna olvidada) al juego es todo un acierto.

La posibilidad de disparar tocando la zona de la pantalla correspondiente mientras se controla el movimiento mediante el joystick izquierdo es una gran idea, y permite que terminemos rápido con las hordas de enemigos que intentarán acabar con la vida de nuestro ajolote.

La rapidez engaña

Y es aquí donde reside el punto traicionero del título: las runs son rápidas, sí, pero las mejoras que ofrecen las mismas tardan en llegar. Esto es: a lo largo de las cacerías tendremos nuestra arma principal cuya munición es infinita, con ristras de 30 balas, pero apenas daña. Para contrarrestarlo, nos dotarán de armas finitas cuyo rango de daño es algo mayor… pero que no suelen durar demasiado. Esto, unido a las tardías mejoras permanentes que ofrece el juego, termina entorpeciendo ligeramente la aventura de nuestros ajolotes.

Otro pequeño punto flojo del título es la poca variedad de estancias en las mazmorras. El factor sorpresa es crucial en este juego, es lo que nos empuja a improvisar y utilizar el terreno y las armas a nuestro favor… Pero puede acabar siendo repetitivo, máxime sabiendo que siempre se empieza desde el mismo punto.

El apartado artístico, de la mano con la cultura popular

Por supuesto, algo que no podíamos obviar en el análisis de AK-xolotl es la gran cantidad de referencias a la cultura pop imperante a día de hoy. Desde bosses con nombres peculiarmente divertidos hasta ajolotes con nombres como Twitch o Kickstarter, el título abraza cualquier gag, cualquier broma y cualquier meme con tal de hacernos pasar un rato divertido.

Además, la estética pixel art, que no incurre en una gran cantidad de detalles para hacerse entender, encaja perfectamente con el juego. Este estilo artístico permite que nos concentremos en los enemigos sin perdernos nada de lo que baña los escenarios, muy ricos y vivos en lo que a paleta de colores refiere.

El lindo gatito se cansó de ser lindo

Hasta aquí el análisis de Ak-xolotl. Os recordamos que el título está disponible desde el 31 de enero en formato físico para Nintendo Switch y PlayStation 5 de la mano de Tesura Games. Cuenta con dos ediciones: Normal y Coleccionista. La versión para PlayStation 4 llegará el 27 de febrero de este mismo año. ¿Os vais a hacer con alguna de las dos versiones?

Ak-xolotl: Un título increíblemente divertido, que no escatima en referencias y bromas para hacernos pasar un largo rato pegados a la pantalla. Posee ligeros detalles a mejorar, pero ninguno que nos impida avanzar hasta cumplir los objetivos impuestos por el juego. Ariana Aguado

8
von 10
2024-02-11T17:47:10+0100
Publicado en Análisis, Indie

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