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Análisis Assassin’s Creed Valhalla: La ira de los Druidas

Assassins Creed Valhalla: La ira de los druidas

Assassin’s Creed Valhalla supuso la vuelta del Credo de los Asesinos tras las aventuras en Grecia y Egipto. Ahora nuestra saga vikinga se expande más allá de Noruega e Inglaterra, y no nos iremos muy lejos, cogemos el drakkar camino a Irlanda.

Y antes de analizar todo en profundidad, hay que decir que esta expansión es la primera de dos, la siguiente llegará más adelante. Y todo el contenido de esta misma ya se encuentra disponible, no es de forma periódica como en anteriores entregas. Además podemos comenzar nuestras aventuras por Irlanda sin importar realmente si hemos terminado la historia principal del juego base o no. Con todo esto dicho vamos a ver si vale la pena este nuevo contenido.

El nivel comercial de Dublín y los druidas

Assassins creed valhalla dublin

Llegará una comerciante de tierras irlandesas a nuestros muelles, en Inglaterra. Nos contará que su rey, en Dublin, quiere expandir su red comercial. Para nuestra sorpresa resulta que el monarca dublinés es nuestro primo Barid. Lo que nos espera en Irlanda no es una sorpresa. Problemas familiares, políticos y bélicos. Junto con Barid nos intentaremos ganar el favor del gran rey de Irlanda, de mientras nos enfrentaremos a un problema de la iglesia católica y los druidas.

Según avanzemos por los distintos territorios nos encontraremos con puestos comerciales, que despejaremos de enemigos y tomaremos como nuestros. Aunque para ello también nos hará falta una licencia, y suministros si queremos mejorar el mismo puesto y sus edificios. Estos nos darán recursos cada cierto tiempo, e irán a parar a un cofre en Dublín, donde podremos intercambiarlos por plata, equipamiento y reputación. En Inglaterra nuestro trabajo era aumentar el nivel de nuestro asentamiento, en Irlanda tenemos que aumentar la reputación comercial de Dublín.

Resulta que gran parte del tiempo haremos actividades similares a las de Inglaterra. Ahora con nuevas habilidades, aptitudes, saqueos e incluso una nueva orden: Los Hijos de Danu. Poco a poco iremos eliminando a este culto de Druidas, de forma muy similar a como siempre ha sido. Resulta poco innovador en varios aspectos, pero cumple con su objetivo. No engaña a nadie, si vienes buscando más contenido, pero en otras tierras y con nuevos enemigos aquí lo tienes. Eso si, con un toque más fantástico que de costumbre, que no mitológico, pero muy interesante. Los poderes de los druidas son en sí un misterio, y otros seres como licántropos nos plantearán un combate distinto a lo que acostumbramos.

Igualmente por el mapa encontraremos distintos desafíos, relacionados a veces con los mismos druidas. Por otro lado contamos con palomares, con pequeños encargos, si recordáis las aventuras con Ezio esto es similar. Puede ir desde robar a alguien, asesinar a ciertos objetivos o recoger un objeto. Cosas simples, pensadas para que tomemos confianza con los reyes de la zona y ganemos de paso algo de plata. Además de vikingo, nadie nos quita el trabajo de recadero, pero igual, otro pequeño añadido que cumple su función. Y de paso, pega mucho con el entorno en el que nos encontramos.

Los verdes prados de Irlanda y su folclore

El cambio y las comparaciones con Inglaterra son obvias. Nos encontramos con unos grandes prados verdes, con más montañas y acantilados. Esta vez el aura es distinta, la niebla y las lluvias auguran un destino muy oscuro en ciertas zonas de Irlanda. Las ciénagas, los bosques encantados y las cuevas indican druidas cerca. Está claro que se respira una falsa paz entre tanta batalla en Irlanda, y los reyes gaélicos tienen mucho que contar. Los castillos y los puestos son claramente muy distintos, y en gran parte de la región vemos ruinas de lo que antaño fue.

Esta expansión está llena de curiosidades con respecto al folclore. Ciara y Deidre, dos druidas que conoceremos, nos contarán mucho acerca de sus antepasados y lo que significa ser un druida. Incluso, sin mencionar spoilers, tendremos acceso a batallas realmente fantásticas. Y todo este nuevo ambiente trae consigo nueva música, sobresaliente para lo esperado. Con toques celtas, liras y algunas músicas ceremoniales tenemos el último componente perfecto.

La Ira de los Druidas puede llevarnos fácilmente entre 8 y 10 horas, depende de nuestro estilo de juego incluso menos. Aunque para los más completistas hay contenido de sobra, pues el mapa de Irlanda no se limpia sólo. Igual, con todo esto, tenemos una historia que no pilla a nadie por sorpresa, que recicla mucho lo ya visto. Nuevas funciones y características que se adaptan bien, son adecuadas pero poco arriesgadas. Pudo haber sido más y no lo fue, podía haberse explorado aún más a fondo los secretos de los druidas. Cumple con lo esperado y es aceptable, y trae por suerte, eso si, una música exquisita.

Assassin's Creed Valhalla: La ira de los Druidas

8

Jugabilidad

8.0/10

Historia y Narrativa

6.0/10

Gráficos

8.0/10

Música

10.0/10
Publicado en Análisis

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